Turismo en Valdivia: Recorriendo la ciudad

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El turismo en Valdivia es uno como no se encuentra en muchos otros lados: Por una parte están sus islas, el patrimonio, los bosques y jardines que llenan el espacio de aire fresco, y por otro te encuentras con una ciudad acogedora, cordial y con mucho qué hacer y conocer.

Lo primero que llama la atención al llegar a ella son los corredores fluviales que la rodean. El paisaje urbano contrasta con el azul del agua y el verde de la vegetación que brota por todos lados. Si te detienes a escuchar, más que tráfico y bocinas, los ruidos típicos y esperables de una ciudad, en Valdivia se escuchan los graznidos de los lobos marinos que descansan en sus muelles, el batir de los árboles con el viento y el suave oleaje producido por los botes que cruzan el río cada tanto tiempo.

Pero si quieres hacer turismo en Valdivia, es mejor que comiences el recorrido por el principio: A tan solo algunos minutos a pie del Hotel Melillanca está uno de los paseos peatonales más agradables y transitados. Este bordea el Río Calle Calle y al caer la tarde ofrece una espectacular vista, cuando los colores del atardecer tiñen el cielo despejado en contraste con la otra orilla del río.

Siguiendo la caminata en dirección oriente, llegarás pronto a la feria fluvial en la ribera del Río Valdivia, donde además de los vendedores te aborda el olor a pescado fresco y los preciosos colores de las frutas y vegetales recién sacados del huerto.

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Pocos pasos más allá están los taxis fluviales, un paseo imperdible si están haciendo turismo en Valdivia, que por diferentes tarifas y ofreciendo distintos paquetes de viaje, te llevan a conocer la ciudad y sus alrededores navegando a través de los cuatro ríos que la rodean: El Calle Calle, Cau Cau, Cruces y Valdivia.

Una vez de vuelta en tierra firme, llega el momento de probar la deliciosa comida local, acotando que un básico del turismo en Valdivia son los chocolates y las cervezas. Nada mal ¿Cierto?

La Cervecería Kuntsmann, por ejemplo, es uno de los destinos más visitados. En ella se pueden degustar los más diversos tipos de cervezas artesanales, además de descubrir los más de 100 años de historia del lugar.

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Ahora, para satisfacer el antojo por lo dulce, chocolaterías como Entre Lagos, Peumayén y Nougat, son parada obligatoria para probar uno de los más deliciosos sabores del sur chileno.

Por su parte, la oferta en restaurantes es amplia y va desde los mariscos, pescados frescos y demás platos tradicionales de la zona, hasta deliciosas carnes o pastas y pizzas caseras.

Si lo que quiere es seguir conociendo, el Jardín Botánico de la Universidad Austral es un paseo que no te puedes perder. Ubicado en la Isla Tejas en este se pueden apreciar una inmensa variedad de especies autóctonas y exóticas, distribuidas a través de un enorme espacio  donde perderse es un placer.

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También en la Isla Tejas se encuentran el Museo Histórico y Antropológico Mauricio Van de Maele, el Museo R.A. Philippi de la Exploración y el Museo de Arte Contemporáneo de Valdivia.

Como verás, la mejor parte de hacer turismo en Valdivia es contar con los encantos y la tranquilidad que la naturaleza ofrece pero sin haber dejado la ciudad, y sobre todo, sin caer en la monotonía.